¿Sabías que ...? ¿Por qué decimos ir al otro barrio?



¿Por qué decimos ir al otro barrio?

Seguro que todos hemos empleado esta expresión en bastantes ocasiones. Y no en el contexto habitual, si no en el propio de Valdetorres.
Es algo con lo que muchos hemos crecido, independientemente de la orilla del arroyo Valtorón en la que vivamos. Es habitual cruzarte con alguien que te pregunta - ¿Dónde vas? y contestarle – Al otro barrio.
Lo curioso es que los dos barrios son “el otro barrio” ya que depende de que a lugareño le preguntes, así se referirá al que no sea su barrio.
Sin embargo a pesar de ser una frase habitual, seguro que pocas veces nos hemos preguntado de donde viene esta división que hoy en día seguimos manteniendo mas que nada en la frase que da título a esta entrada.



La  mención a la existencia de dos barrios diferenciados en Valdetorres hemos podido rastrearla en principio en las Actas del Concejo. Estas Actas recogen los acuerdos sobre la gestión municipal a los que se llegaba en las reuniones del Concejo; por abreviar y aclarar podríamos hacer un paralelismo con los actuales plenos. Dentro de estas actas ocupan un lugar muy importante las adjudicaciones por subasta que se hacen de los diversas oficinas públicas (carnicería, guarda de diversos ganados, tienda de zarandajas (esto lo dejamos para otra ocasión) y taberna). Precisamente en la adjudicación de esta última es donde encontramos una de las primeras menciones de los dos barrios ya que se dice que por un lado se saca a subasta la taberna del barrio de la Iglesia y por otro la taberna del barrio de San Roque:

Están fechadas en 1689 (Caja 52 exp2)

En este concexo pareció Andrés de Araualles. Y sobre la postura que tiene fecha en la taberna del barrio de San Roque y llego a diez. De sisas a seiscientos reales con calidad que a la persona que le echare fuera desta obligación no le a de pagar sino es quinze reales”

Juan Valdeavero el mayor vecino desta villa … digo que ago postura en el ramo de la taberna del barrio de la Iglesia. Este vecino “se compromete a dar el vino necesario y al pago de quinientos reales de sisas (dividida en tres pagos)

Dejando aparte el tema de las subastas municipales, que también tiene su miga y sobre el que volveremos en otra ocasión, aquí tenemos bien separados los dos barrios, hasta tal punto que cada uno tenía su propia taberna, algo que no debe extrañarnos ya que la densidad de tabernas no ha hecho sino aumentar hasta la actualidad.
Por otro lado la denominación de los dos barrios parece clara: el barrio de la Iglesia toma su nombre de su proximidad a la misma , mientras que el barrio de San Roque se configuraría en torno a la ermita del dicho santo. En este sentido ahí tenemos el Cerro San Roque, por lo que es posible que la ermita se encontrara en sus proximidades. De esta ermita tenemos bastantes menciones en la documentación municipal ya que se cita tanto su cofradía como la necesidad de emprender distintas reformas en la fábrica del edificio a lo largo del siglo XVII.
Probablemente esta división se origine en los primeros tiempos de establecimiento de la población en nuestro pueblo y quizás, aunque esto es sólo una hipótesis, es mas probable que el núcleo originario fuera el denominado barrio de San Roque, situado en una zona geográfica mas favorable por su orografía y que posteriormente el pueblo creciera hacia lo que sería el barrio donde posteriormente se levantaría la Iglesia.



Esta división en barrios en años posteriores no se reducirá solamente a tener dos tabernas, si no que también se traduce en algunos periodos históricos en algo mas, ya que son dos distritos electorales distintos: el distrito de la Iglesia y el de San Sebastián. El documento que recoge esto es un censo electoral de 1890 (Caja 129 exp 13). Lo primero que llama la atención es que el barrio de San Roque ha pasado a llamarse barrio de San Sebastián. Lo mas probable es que la ermita de San Roque terminara arruinándose y con ella la cofradía que la sustentaba fuera perdiendo importancia, siendo sustituida por la de San Sebastián de la que también tenemos menciones a su cofradía en el archivo municipal. En todo caso, las dos ermitas se encontrarían en el mismo barrio por lo que no es raro que con el tiempo se cambiara la denominación del mismo.
En este censo electoral también se indica el lugar en el que tenían que votar los vecinos: el Ayuntamiento en el caso del barrio de la Iglesia y la escuela de niños en el caso del barrio de San Sebastián.
  
A este documento pertenecen las imágenes que ilustran esta entrada.

En este documento aparecen registradas las calles que forman parte de cada uno de los distritos. Llama la atención que prácticamente se mantienen los mismos nombres que conocemos en la actualidad; a excepción de dos que vemos en el barrio de la Iglesia: la calle Delicias y la calle Covachuelas, que se corresponden respectivamente con las actuales calles General Mola y Alfonso XIII.
 Hoy en día, ya sin las denominaciones “antiguas” seguimos manteniendo la expresión con la que empezamos esta entrada “el otro barrio” que no es si no una herencia de la historia de nuestro pueblo.

Por Elena Rodríguez Julián 

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